viernes, 26 de octubre de 2007

Otoño en su corazón

¿Cómo mirarlo de manera diferente? ¿Cómo darle dos besos cuando durante tanto tiempo sus labios fueron mi alimento? No sabía de qué manera actuar cuando lo viera, ella no podía olvidar todo lo vivido pero tenía que afrontarlo, debía seguir adelante con su vida y no mirar nunca más hacia atrás, aunque le costaba tanto…

Era un frío día de otoño cuando ella despertó con unos pensamientos que no sentía suyos, con un alma más oscura que de costumbre. Hoy no le apetecía arreglarse, no quería salir a la calle ni saber nada del mundo solo estar encerrada en su habitación viajando en su interior para llegar a entender el por qué de esos turbios pensamientos, cómo es que tenía tantas dudas sobre todo lo que estaba a su alrededor. Se levantó de la cama tras un rato de meditación con un dolor de cabeza atroz y sin haber desvelado el enigma de su pesimismo.

Delante de ella se encontraba el laberinto más difícil que nunca se le hubiera puesto por delante y lo único que tenía claro es que las lágrimas que derramaba eran un mal augurio que no sabía cómo interpretar. Se sentó en la silla, con su pijama de ositos y sus pelos revueltos y con un reto que afrontar. Comenzó a recordar y a analizar cada uno de los acontecimientos acaecidos para ver si así podía llegar a entender algo de lo que pasaba. A medida que recordaba las gotitas saladas que surgían de sus párpados eran más y más seguidas sin que ella pudiera controlarlas.


Recordaba la primera vez que se vieron, esas miradas que llegaron directamente al alma, esos primeros dos besos prólogo de una preciosa historia de amor, aquellas palabras cargadas de emociones preciosas… todo lo referente a él le encantaba. Empezaron a conocerse más, a quedar y divertirse juntos hasta que llego el momento de poner en orden los latidos que su corazón le mandaba.

-
¿Qué es esto? Pensaba.
- ¿Por qué me pongo tan nerviosa cuando escucho su nombre?

Era algo que jamás había sentido y que la tenía totalmente desorientada. En clase lo único que hacía era recordar tiernamente lo que había hablado con él el día anterior o la manera tan dulce que tenía de decir las cosas. En su mente no había nada que no fuera él, no existía mundo que no tuviera nada que ver con su chico especial. Así pasaba los días, viviendo en su mundo de caramelos y dulce, sintiéndose la chica más agraciada del mundo por tener unos sentimientos tan placenteros. Hasta que llego un momento algo amargo para ella, y es que sólo había pensado en sus sentimientos pero no conocía los de él.

Ahí comenzó la fase “no rosa”, la etapa no tan fácil porque existía un cincuenta por ciento de posibilidades de que “su chico” sintiera lo mismo y otro cincuenta de que no lo sintiera. Empezó a comerse la cabeza, a darle mil vueltas a los acontecimientos que habían vivido juntos para ver si él le había mandado alguna señal de que sus sentimientos eran correspondidos pero no era capaz de saberlo porque no sabía identificar las señales que el resto le mandaba.

Así que, después de tanto tiempo, decidió alejar las dudas de la manera más rápida y segura de todas que era ir y preguntarle a él sin más rodeos. En ese momento nadie podría distinguirla a ella de una gelatina de fresa porque ambas temblaban y las dos estaban coloradas. La conversación fue tal que así:

- Verás, no me es fácil decírtelo pero como no te lo diga explotaré así que no voy a dar más rodeos: Te quiero, me gustas mucho, siempre estas en mi pensamiento, el corazón solo late cuando escucho tu nombre o te siento cerca. Nunca había sentido nada así, jamás había llorado por no ver a una persona, etc.

Los nervios le jugaron una mala pasada y no paro de hablar, de contarle con pelos y señales todo lo que sentía hasta que él, con una sonrisa en los labios puso punto y final a ese monólogo que estaba haciendo y la besó. Fue un beso totalmente tierno, dulce, cremoso. No lo podía describir. Ella flotaba, le brillaban los ojos y solo deseaba que el tiempo se detuviera y que su mundo se redujera a ellos dos. Sus labios se separaron pero ella aún sentía su calor. No hubo ninguna palabra entre ellos tras ese beso solo un abrazo que los fundió en una sola persona.

Y a partir de ahí empezaron a andar un mismo camino de la mano, a construir un sueño común. Pasaban el tiempo juntos, queriéndose, riendo y sintiendo los mejores sentimientos del mundo. El tiempo corría sin que se dieran cuenta puesto que para ellos el mundo era diferente y su reloj no marcaba la misma hora…

Y así siguió, sentada en su silla recordando cada uno de los segundos que junto a la persona que le dio la vida había pasado. Y después de pensar y pensar no sabía cómo había podido pasar, en qué momento todo se rompió…

Continuará.



miércoles, 24 de octubre de 2007

Si pudiera cambiar...

Y allí estaba yo, muda, pálida, sin apenas expresión… después de aquella noche todo cambió, estaba sola, sola conmigo misma. Ella me animaba para que sacara adelante aquel proyecto, aquellas ilusiones que tenía pendientes con el destino. Ya era tarde, por mis muñecas ya no existía otro color, no le quise dar otra oportunidad a la vida, ya me había defraudado muchas veces. Lloraba, lloraba como una niña cuando cae por primera vez al suelo y siente lo que es el dolor, tenía frío, sentía la frialdad del hielo en mi rostro, las lágrimas cortaban mi piel y en mi pecho ya no había nada, estaba sola…

Si pudiera cambiar… las cosas serían distintas, mi vida podría haber sido mejor, la amistad, el amor, la maternidad… ¡quiero conocerlos! Quiero saber que se siente cuando alguien se preocupa por ti, cuando lo único que importa es de qué color es el cielo o que tan esplendidas eran las estrellas.

Ese día, 14 de febrero, se celebró mi funeral. Nadie asistió, a ninguna persona le afecto mi muerte y, así, sola y sin esperanza deambule por el tiempo hasta encontrar lo que antes no tenía, hasta sentir un alma pura y sincera que me acogiera y comprendiera mis lágrimas. Hoy soy feliz, me juzgaron si, de eso no estoy exenta pero ella me abrazó. Por fin siento la vida, huelo las flores y disfruto del amor. Y, así, tras el aniversario de mi muerte, vivo muerta en este mundo lleno de desdichas pero en el que, todavía, existen personas que conservan aquello que se llama… ¿lo conoces tu?

domingo, 14 de octubre de 2007

Lo que vendrá


En 57 minutos volveré a la rutina diaria, en ese corto periodo de tiempo mi vida se volverá de nuevo monótona, aburrida... desmotivada. En verdad cada acto que lleves a cabo en tu vida te repercute sobre manera, ya que toda actuación tiene su consecuencia buena o mala, pero la tiene.
Estoy realmente a gusto con todo lo que tengo y me rodea, tengo un novio increíble y unos amigos maravillosos que me hacen sonreír y disfrutar del día a día de otra forma, pero a decir verdad me siento vacía en la otra parte de mí ser. Quisiera estar haciendo algo, desempeñando alguna tarea enriquecedora para mi intelecto, para mi vida, que me aporte algo, que me enseñe y que me eduque, que me muestre cosas que no conozco y que me sean gratas de aprender... No sé cómo expresarme de la manera más correcta solo sé que necesito hacer algo más que estar en mi casa, que limpiar y preparar la comida, que ser una mujer "fregona".

Me gustaría encontrar mi hueco en esta vida, tener un sitio que llamar mío y descubrir algo en lo que sea buena, algo que me haga sentir bien, un oficio que me haga pegar un salto de la cama para continuar mi día a día de forma enérgica y orgullosa de hacer lo que hago. Sé que no queda mucho para que eso pase, ya que tengo la esperanza de que ya mismo lo encontraré, que llamará esa oportunidad a mi puerta o que yo la haré mía a base de esfuerzos.

Soy muy optimista, porque es algo que no es malo y que te aporta algo para lo que merezca la pena esforzarse pero también soy realista y se que las oportunidades y las cosas no caen del cielo ni por supuesto las regalan si no que tienes que buscarlas y no cesar en tu empeño y tus ganas de labrarte algo.

Estoy tremendamente orgullosa de la gente que cada día lucha por lo que quiere, ya sea por su futuro, su familia, amigos, pareja, etc. Y también decir que os admiro y que aprendo diariamente mucho de todos vosotros, porque aunque a algunos por desgracia no os vea, me enseñáis mucho con vuestros comentarios o simplemente con una palabra que en su momento fue dicha y que nunca se olvido. Es entrañable ver todo lo que estáis haciendo y quiero que sepáis que todo en esta vida tiene su fruto, esa recompensa que se otorga a un esfuerzo, así que cuando sintáis vuestras fuerzas flaquear recordad que lo que estáis haciendo os va a permitir ser más felices en vuestra vida por estar desempeñando algo que os aporta, os gusta y os gratifica.


Espero que este texto os haya gustado, no sé si tendrá mucho sentido o no, simplemente di rienda suelta a mis manos para que ellas expresaran lo que mi corazón y mi cabeza tienen en mente. Si queréis dejar un comentario, por mi encantada de leeros y de saber qué sentimientos transmiten mis palabras. Se despide la pequeña Midori

Os quiero mucho, ¿os sorprende?


miércoles, 10 de octubre de 2007

El paso que marca el reloj

Tic-tac, así transcurre mi tiempo, lento, al ritmo de la macabra canción de un reloj. No hay mayor dolor en mi corazón que estar atada a un instrumento, a un aparato con números y manecillas que tiene el poder de mandar y dictar a qué hora debe el sol levantarse o irse a dormir, cuándo los alumnos deben ir a clase y los adultos a trabajar. Es increible como un cacharro, porque a veces no encuentro otra palabra, tiene el don de darte la felicidad más absoluta o la tristeza más desgarradora. El ejemplo es simple: es viernes, estas en una clase superaburrida y de lo único que tienes ganas es de que la aguja grande llegue a las y media y la pequeña a las dos. Es entonces cuando tienes dos opciones:

-O bien intentar sacar algo bueno de la clase para que el tiempo vaya más rápido.
-O bien resignarte y dejar que el tiempo pase como quiera.


Y ahí estas, en esa clase cuando la felicidad llega a tus oidos en forma de timbre. Ya han acabado las clases, te puedes ir a casa y ya no se requiere de tu presencia hasta dentro de un par de días. Es entonces cuando eres feliz, cuando sales con una sonrisa en la cara porque te sientes libre.

Otro ejemplo claro es cuando has quedado con tu pareja o con tus amigos para iros por ahí a dar una vuelta. Llevas un tiempo considerable sin verlo/s y de lo único que tienes ganas es de que llegue la hora pactada por todos para vernos e ir a divertirnos. Es en ese momento cuando la impaciencia nos hace presa suya y cuando el reloj tiene todo el poder de causarnos todo tipo de sensaciones:

-Alegría, puesto que llego la hora acordada y vas a ver a tu gente.
-Tristeza, porque el tiempo ha decidido ir mas despacio y queda un rato largo para que llegue el momento de reunirnos.
-Enfado, por sentirte manipulada por un chisme insulso que no es nada más que una pequeña guía para que sepamos en qué momento del día estamos viviendo.

Y así inumerables sentimientos que, por mucho que se quiera, no se pueden controlar, dado que nuestra "vida" esta marcada por él. En muchas ocasiones, o por lo menos a mí me ha pasado, he llegado a hablar con el reloj, a pedirle que fuera más deprisa por tener ganas de estar con mi amor, por ejemplo.

Tremendamente curioso lo que puede hacer un aparatito tan singular, pero bueno es mejor tener un pequeño "guión", un pequeño mapa de lo que será nuestro dia y cómo lo vamos a planificar dependiendo del tiempo que el reloj nos quiera regalar.

Espero que os haya gustado esta mini reflexión de un tarde normal y corriente. Y nada, poquito a poco iré llenando este espacio que se me da con cosas de algún interes para mí y para las personas que, haciendo uso de su tiempo, han decidido dedicar un poquito en leer mis pensamientos. Muchas gracias, se despide la pequeña Midori

Os quiero mucho, ¿os sorprende?

martes, 9 de octubre de 2007

Bienvenidos

Bueno pues este es mi blog ^^. Me lo he creado dadas las "intruciones" de gente en mi espacio del msn, además esto es más privado y lo va a leer la gente que yo quiera ^^. Bueno aquí iré poniendo mis pensamientos, reflexiones y todo lo que surja ^^. Muchas gracias por pasaros por aquí. Muchos besos